Puedo entender que el miedo a la muerte arroje al bicho humano a la idea de Dios, a trascender, a necesitar creer para vivir mejor. Oye, cada cual. Les recomendaría unas cuantas drogas que le van a dar los mismo resultados y además sin contraindicaciones, pero bueno, no es mi problema. Vive y deja de dar por culo.
Lo que ya no entiendo es que este bicho antropomorfo con ínfulas de semidiós elija como guía moral unas ideas y unas instituciones déspotas que han dedicado su existencia a esquilmarlo física y moralmente. Un breve recorrido por su historia nos los presenta asesinando a los cristianos disidentes en sus inicios, implantando una teocracia yihadista en
Cualquier otra institución habría sido barrida con el cambio de acontecimientos pero ellos no. Ahí siguen, erigiéndose en bastiones de la moral y tratando de imponer a los demás unas ideas que ellos jamás cumplieron. ¿No tenemos memoria? Parece ser que no.
Hasta cuando vamos a seguir pagando a tipejos que dicen a crías de 16 años que los homosexuales son unos enfermos o que mi alumna que abortó el año pasado es una criminal. El mundo al revés.
Pero claro, yo soy un radical. Ellos no, ni los millones que callan ante el padrino Ratzinger y sus secuaces.
Así va el mundo, y así lo toleramos.
Por lo que hablamos, interesante Karlheinz Deschner:
- Historia criminal del cristianismo.
- El credo falsificado.
- Historia sexual del cristianismo.
PD. Rata, los franceses, kagonto y salud.
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