martes, 8 de diciembre de 2009

Cine de barrio: Malditos bastardos

Viendo el poder actual de la iglesia, viendo cómo Zapatitos se pliega y esconde ante papá Rouco, temiendo sus exabruptos y manifestaciones, no me queda otra que quitarme el sombrero y reconocerles una maestría en el arte del poder y el crimen sin igual en la historia de los bichos humanos. Ahí los tienes, más de 1700 años de crímenes, de corrupción, de apoyo rastrero al poder y mecanismo indispensable e inherente a él. La institución criminal más antigua de la historia, ríete de los pardillos de la mafia, aprendices tardíos de los grandes maestros vaticanos. Los grandes administradores del miedo. Buuuuuh, que viene el demonio, tontolabas, buuuhhhh, haced lo que os diga, buuuuhhhh...

Puedo entender que el miedo a la muerte arroje al bicho humano a la idea de Dios, a trascender, a necesitar creer para vivir mejor. Oye, cada cual. Les recomendaría unas cuantas drogas que le van a dar los mismo resultados y además sin contraindicaciones, pero bueno, no es mi problema. Vive y deja de dar por culo.

Lo que ya no entiendo es que este bicho antropomorfo con ínfulas de semidiós elija como guía moral unas ideas y unas instituciones déspotas que han dedicado su existencia a esquilmarlo física y moralmente. Un breve recorrido por su historia nos los presenta asesinando a los cristianos disidentes en sus inicios, implantando una teocracia yihadista en la Edad Media, masacrando a los indígenas americanos, peleando por sostener los privilegios del Antiguo Régimen y de los monarcas absolutos, luchando para frenar las ideas de libertad, razón, progreso en la Ilustración y apoyando a todas las dictaduras genocidas del siglo XX, entre otras, a la de nuestro tío Paco.

Cualquier otra institución habría sido barrida con el cambio de acontecimientos pero ellos no. Ahí siguen, erigiéndose en bastiones de la moral y tratando de imponer a los demás unas ideas que ellos jamás cumplieron. ¿No tenemos memoria? Parece ser que no.

Hasta cuando vamos a seguir pagando a tipejos que dicen a crías de 16 años que los homosexuales son unos enfermos o que mi alumna que abortó el año pasado es una criminal. El mundo al revés.

Pero claro, yo soy un radical. Ellos no, ni los millones que callan ante el padrino Ratzinger y sus secuaces.

Así va el mundo, y así lo toleramos.

Por lo que hablamos, interesante Karlheinz Deschner:

  • Historia criminal del cristianismo.
  • El credo falsificado.
  • Historia sexual del cristianismo.

PD. Rata, los franceses, kagonto y salud.

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